25° aniversario del atentado contra la Embajada de Israel en la Argentina

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El 17 de marzo de 1992 la Argentina vivió, por primera vez en su historia, un atentado producido por el grupo terrorista Hezbollah.

Ese día, un coche bomba se incrustó y estalló en la casona donde se alojaba la Embajada de Israel. Voló aquel edificio y arrojó escombros contra la iglesia, el asilo y la escuela, todas instituciones linderas próximas a la explosión.
Interrumpió así la vida de 29 personas y generó cientos de heridos entre los trabajadores, los vecinos y los caminantes que, ocasionalmente, se encontraban cerca de la esquina de Arroyo y Suipacha.
A las 14.50, sus proyectos personales, sus sueños, fueron interrumpidos por el afán irracional del odio y la crueldad. Más aún, se les impuso una injusta ausencia a sus padres, hermanos, amigos y colegas. Una sombra de nostalgia imborrable tiñó también de luto a la sociedad argentina en su conjunto, porque el vacío que dejó la bomba es una afrenta constante a nuestros valores democráticos.
El terrorismo internacional no discrimina. En ese entonces, como hoy, el común denominador de su metodología es atacar objetivos civiles, instaurar el miedo y promover los fanatismos. En el atentado fallecieron personas de diferentes credos y nacionalidades. Había entre ellos argentinos, bolivianos, italianos, israelíes, paraguayos y uruguayos.
Debemos construir un país, una región, un mundo pacífico y comprensivo, donde prime la convivencia por sobre el terror. Desde este lugar de santidad pedimos: Paz sin terror.